Dentro del contexto de la formación integral se debe partir del entorno, de lo cultural, de lo social, y la familia, esta educación está enmarcada en la formación de personas que contribuyan a la mejora de la calidad de vida de una sociedad que día a día adquiere cambios profundos y su modificación incluye el tipo de persona que se quiere formar.
Uno de estos factores es la formación hacia una sexualidad sana y responsable que conlleve al joven a ser una persona que construya una cultura de respeto a sí mismo y hacia los demás, esto se logra formando conciencia desde la familia y la escuela y se ve reflejado en el comportamiento social.
La escuela como eje conector entre la sociedad y la familia debe propender por articular aspectos fundamentales de la educación integral con la sexualidad y ciudadanía que generen competencias para la vida desde la construcción y apropiación del conocimiento, capacidades, habilidades, actitudes y disposiciones destinadas a la formación de sujetos activos de derechos, de manera que sean productivos y transformen la cultura social.
El PESCC permite integrar todos estos factores los cuales se deben ir construyendo desde cada una de las disciplinas en la cual se apoya el joven para formarse como persona.
La dirección del proyecto se debe construir desde un consenso entre el estudiante, el docente y el padre de familia. La valoración de los resultados del desarrollo de las actividades requiere de la participación activa del joven como protagonista del proceso y su proyección hacia la familia y la sociedad.

